El sentido comunitario de la vida es la expresión más entrañable del sentido común (Eduardo Galeano)

La gente siempre se entiende hablando

Entradas recientes:

Agenda de eventos:
   abril  2014
LMXJVSD
 123456
78910111213
14151617181920
2122
23
24
  • Charla: "EcoCrowdfunding, una alternativa a la financiación y promoción de proyectos ambientales"

    18:30

2526
27
28
  • Charla "Alimentación terapéutica y preventiva"

    18:30

29
30 
Feeds:
Suscripción por correo electrónico:

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevos artículos por correo:


Celia, en el centro de la imagen, dirige una sesión de mediación

Se encuentran inmersos en plena organización de unas jornadas de puertas abiertas para dar a conocer la mediación, aunque han hecho un hueco en su agenda para explicarnos su labor. Nos encontramos en la sede de AMEFA, primera asociación andaluza de mediación familiar fundada en el año 2001. Al otro extremo de la mesa, Celia, una de sus integrantes.

No solo resolvemos un conflicto, también pretendemos fortalecer relaciones (en su mayoría familiares, de amistad, vecinales…) que se están viendo alteradas por cualquier problema”. Psicóloga de formación y mediadora de Amefa, Celia intenta resumir en estas pocas palabras las claves de una profesión que está adquiriendo más importancia en los últimos años.

La mediación surgió en la segunda década de los años setenta en Estados Unidos, como un método extrajudicial y alternativo de resolución de conflictos. Desde entonces, este instrumento, inicialmente relacionado con el mundo de la abogacía, se ha ido convirtiendo en una labor multidisciplinar idónea en la resolución de cualquier problema, sobre todo dentro del ámbito familiar. La principal razón: “damos una ayuda que persigue que la gente se comunique; somos facilitadores de la comunicación. Además, damos agilidad al proceso, ya que no se suelen efectuar más de cinco o seis sesiones (una por semana) para darlo por finalizado”, apostilla Celia.

Optar por el diálogo antes que por el conflicto o la denuncia sin matices requiere un nivel importante de madurez por parte de cualquier sociedad. Ahí parece que reside la clave de la labor del mediador, pero ¿cuál es su grado de aceptación y utilización en estos momentos? “Cada vez hay más personas que acuden a este tipo de ayuda profesional, aunque en mi opinión seguimos inmersos en una sociedad monopolizada por los pleitos, en la que se sigue buscando ganar y hacer que otros pierdan”. Por el contrario, “los mediadores buscamos el justo equilibrio, la cultura del acuerdo”, un matiz importante en ámbitos como el familiar, en el que las personas en conflicto seguirán manteniendo una relación cotidiana.

Para ello, el proceso de mediación se realiza siempre a través de reuniones presenciales en la sede de Amefa, un “lugar neutro que las personas implicadas sienten como ajeno al problema en cuestión”. Un espacio en el que las personas puedan verbalizar con libertad su punto de vista en una posición de igual a igual. “Siempre miramos hacia delante intentando buscar una solución al problema, aunque evidentemente todo este proceso tiene un valor terapéutico añadido del que no podemos olvidarnos, aunque no sea una terapia propiamente dicha”.

Los divorcios o separaciones centran la mayor parte de las mediaciones de Amefa, aunque su labor también llega a otras áreas. Entre ellas, la educación de los hijos, la comunicación de pareja, el reparto de las tareas del hogar, el cuidado de personas dependientes o los conflictos entre padres e hijos. Sin dejar al margen su oferta formativa relacionada con esta profesión en auge, que se articula a través de la Escuela Sevillana de Mediación. O su labor de sensibilización sobre la importancia de la mediación natural, que vienen desarrollando desde el pasado curso en varios centros educativos sevillanos.

En definitiva, su labor representa una respuesta social para la resolución de conflictos. Una forma profesional que complementa la labor de mediación natural que muchas personas realizan en su entorno. No obstante, queda mucho por hacer aún “y por difundir”, señala Celia, que no deja pasar la oportunidad para apuntar que la sociedad en su conjunto sigue acostumbrada a recibirlo todo hecho: “Pedimos siempre que alguien nos diga lo que tenemos que hacer y cuándo, en lugar de buscar una solución por nosotros mismos”.

Deja un comentario