El sentido comunitario de la vida es la expresión más entrañable del sentido común (Eduardo Galeano)

Valores para las empresas

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Espacio de trabajo de los tres integrantes de Formatriz, iniciativa que ofrece soluciones éticas a entidades

Valores esenciales como la dignidad humana, la solidaridad, la sostenibilidad ecológica, la justicia social y la participación, situados en la base de un nuevo movimiento. La llamada Economía del Bien Común, un modelo teórico-práctico abierto y que se va mejorando cada año con nuevas versiones, es el referente en cuanto a principios para el nuevo proyecto Formatriz, que pretende ofrecer soluciones éticas a empresas y entidades en general. Ideas que no representan “nada nuevo” según sus tres impulsores, “pero es que cuando ves la realidad del mundo empresarial te das cuenta de que hay muchos planteamientos arcaicos”.

La Economía del Bien Común “no es la Biblia para nosotros”, explica Jesús, “pero sí nos da una idea de cómo cambiar la realidad de la empresa y que esto repercuta en la sociedad”, los dos objetivos principales de Formatriz. Justamente porque les inquietaba el momento socioeconómico actual, se plantearon la posibilidad de intervenir en el mundo empresarial desde un plano socialmente responsable. En resumen, su labor se centra en aportar a otros equipos de trabajo (ya sean empresas enteras o ciertas áreas dentro de una entidad) mejoras para su funcionamiento, de forma realista y “no tan teórica como a veces se plantea en la formación a empresas”, comenta Paco. “Nuestro interés se centra en las personas, si bien con esa intervención también se logra mejorar el rendimiento productivo”, aclara Miguel, el tercero de los artífices de este proyecto.

El deseo de “hacer un poco mejor la realidad de nuestro entorno cercano” siempre ha estado en la cabeza de estos tres jóvenes, que antes de dar origen a Formatriz coincidieron en un grupo scout. Aunque cada uno proviene de un campo diferente: Miguel es maestro y psicopedagogo, Jesús es informático y Paco es pedagogo. No obstante, en todas sus experiencias laborales anteriores han tratado de aportar su granito de arena a la sociedad. En el caso de Miguel, como técnico de igualdad, así como en centros de acogida o protección y para personas discapacitadas. Jesús, orientando sus conocimientos al desarrollo de software libre y las comunidades de trabajo en red. Y Paco ha ejercido de monitor de habilidades sociales con chavales del Polígono Norte y otros barrios conflictivos de Sevilla, así como en centros de menores.

Esa procedencia diversa se traduce en las tres áreas de trabajo en las que se organiza la labor de Formatriz. Por un lado, la de psicología de las organizaciones, que trabaja en torno a la identidad, valores y comunicación de la empresa, así como el trabajo en equipo, los roles y la resolución de conflictos. En segundo lugar, el área de inteligencia emocional incide en la motivación, inquietudes, objetivos personales y estatus dentro del grupo de cada trabajador individual, ofreciéndole herramientas terapéuticas para saber manejar estas cuestiones. Y por último, el área de responsabilidad social corporativa y economías éticas, que afecta a la cultura de empresa y a su impacto en el exterior, ya que “no solo cuenta lo que deciden los altos cargos, sino también la armonía de esas decisiones con los valores que se pretende trasmitir”, según Miguel.

La vía más empleada hasta ahora por iniciativas similares es la de ofrecer cursos diseñados para mejorar aspectos concretos de la empresa, como por ejemplo que haya problemas a la hora de alcanzar acuerdos. Formatriz ofrece una amplia batería de estos cursos específicos, si bien “pretendemos ir un paso más allá y realizar una intervención integral“, en palabras de Jesús. En primer lugar, trabajando de forma compartida en la detección de las necesidades reales de la empresa, a través de entrevistas y un análisis exhaustivo de la situación. Más tarde, diseñando una vía de abordaje de los problemas derivados: “No siempre se trata de los sueldos, a veces hay carencias de otro tipo en los equipos de trabajo”, señala Paco. Finalmente, se realiza un seguimiento del proceso de asesoría-consultoría y una evaluación del mismo con la propia empresa y las personas implicadas.

Se trata de recomendaciones que pueden aplicarse a todos los niveles, ya sea en cuanto al trato con clientes y proveedores, como al tipo de contratos de trabajo o a la política de empresa respecto a la conciliación de la vida laboral y familiar. Por eso este tipo de estrategias están dirigidas a cualquier modelo de empresa, no solo a las más grandes. “La formación motivacional, por ejemplo, puede servir tanto a personas que trabajan desde casa y  padecen la soledad habitual del autónomo, como a quienes desempeñan su labor en una macroempresa que está sufriendo recortes de personal”, explica Miguel.

Otra nueva línea de trabajo que pretenden seguir en Formatriz es la organización de actividades o eventos que también incidan en la formación de los equipos de trabajo. No se reducirá, pues, a que los empleados jueguen al paintball, según Paco, sino que “trataremos de ir un pasito más allá ofreciendo un ocio enriquecedor en valores”. Ese paso más allá está continuamente presente en el discurso de estos tres amigos, que transmiten su entusiasmo por hacer de este mundo un lugar más razonable (y entrañable, al mismo tiempo). Un lugar donde impere el bien común.

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